Mostrando entradas con la etiqueta verso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verso. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de diciembre de 2019

La quietud

Añoro la quietud de las tardes en nuestra habitación después del ciclón,
añoro tu piel erizándose al paso de mis yemas,
mis dedos recorriendo tu piel hasta estremecerla
buscando el escalofrío en cada milímetro.

Tu voz aullando,
mi nunca desbocándose,
mi siempre derretido.

Y después, el desierto
corazones cadavéricos tiritando.
Arena, sangre, a veces sudor...
Y el vacío precipitándose en tus ojos llenos de pánico.

jueves, 28 de marzo de 2019

Una madeja

Una madeja,
un viento racheado que irrumpe,
bruscamente,
cuando olvidas su devastador efecto.
Un cruce de caminos en tu mirada,
un baile hipnótico, tribal, salvaje,
destello entre tinieblas,
la copa rota,
la herida abierta,
el susurro que nos eriza la piel,
traqueteo, sudor y gritos.

Desenmarañar en vano,
raíces arrancadas de cuajo,
enderezar sabiendo que es inevitable el reverso,
quietud perdida,
venda en los ojos,
ley seca,
vinagre, sal, limón,
cimientos,
derrumbe,
domingos sin fútbol,
pecados, penitencia, lamentos.

Ojalá tus labios pierdan su sabor.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Tu luz

Tu luz,
tu trémula, tintineante e inmarcesible luz.
Mis tinieblas,
mis sempiternas, nocturnas y estáticas tinieblas.

Tu risa,
la magia,
el calor.
Mis ojeras,
tu esperanza,
mi amor desangrándose en el baño.

Las curvas,
tu insultante juventud,
el eco de tus gemidos.
Mis manos,
tu cueva,
el placer derramado,
la eterna llama de los años eléctricos.

Y tu luz,
trémula, tintineante e inmarcesible.
Tu luz deslumbrando mis tinieblas.
Tu luz.

domingo, 21 de octubre de 2018

Dime

Dime que tú también lo sentiste,
dime que tu piel se erizó,
que tu mundo se paró para juntarse con el mío.

Dime que mis ojos fueron el abismo,
que tus manos temblaron con mi tacto,
que tus labios me llamaban.

Que la música paró,
que tu miedo se esfumó,
que se fueron para siempre las dudas infinitas.

Dime, no sé, que me extrañas,
que me amas,
que aún sueñas con mis noches,
que maldices las mañanas,
que enloqueces cuando sabes que en mi casa ya no hay sitio,
que en tu cama ya no hay sitio,
que mentimos a diario,
que te busco en otros cuerpos,
que te muerdes, que me arañas,
que me llamas y no estoy.

Dime que tú también lo sientes.

jueves, 4 de octubre de 2018

Ojalá un otoño eterno

Ojalá un otoño eterno,
un cine que no cierre,
una brecha que no se abra,
tu voz tras el telefonillo,
tu jersey en mi pomo,
las ascuas.

Que las hojas caducas se eternicen,
que las heridas cicatricen,
retener tus caricias curativas,
tu risa sanadora,
tu escucha que restaura,
tus gemidos en mi cuarto erizándome la nuca.

Que tu copa no se rompa,
que tus besos se me peguen,
que el polvo no se haga ceniza
ni el humo niebla.
Quédate esta noche en mi piso
que el camino es oscuro,
que mañana aun no existe.

Quédate esta noche en mi otoño.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Tieta

La tieta se sienta en el sofá del comedor
los pies en alto, tapada aunque sea el mes de agosto
la tele pega gritos y la tía mira pero no mira
oye pero no oye
está pero no está.

Se ha levantado a las 10, ha desayunado a regañadientes
y, también a regañadientes, Marta la ha aseado.
La tieta se sienta y espera.
Quizás tenga suerte y alguien venga a visitarle.
Mientras tanto espera.

Mati se va al Corte Inglés a media mañana y Carmen se queda con Marta.
La tele sigue gritando, el reloj avanza lentamente, la tieta pega una cabezadita con la boca abierta y le cae levemente la baba...

Se despierta aturdida
no sabe dónde está, ni por qué está tan sola
gira la cabeza de un lado al otro de la sala
pero sus ojos cansados no encuentran a nadie
así que la tía se vuelve a dormir.

Mati llega cerca de la hora de comer
la tía Carmen le pregunta que si ha visto a su hermano
la tía Mati no entiende que Carmen sólo está desorientada
entonces le grita
y la tía, como tampoco entiende nada, le hace burla
y Mati llora y piensa que por qué le tiene que pasar esto a ella.

La tía Carmen come triturado porque si no se le cae todo
y no quiere más
ni quiere beber agua.

Después de comer vuelve al sofá,
se acuerda entonces de otros tiempos
otro días en que la casa se llenaba de gente
y la iaia Matilde hacía canelones
o carne empanada
y todos éramos felices.

Y la tarde que parece que no pasa
y yo que paso por ahí y llamo al timbre
y subo y me siento al lado de la tía Carmen.
Y ella me confunde con mi padre
o con mi primo, pero yo sé que es sólo un lío de nombres
porque nos miramos a los ojos y yo siento que la vida nos ha dado otra oportunidad
que mientras la tía esté aquí aunque no quiera estar pues al menos que esté con nosotros.

Y hablamos, pero nos cuesta entendernos.
La tía Mati se pone nerviosa porque la tía Carmen se hace líos
y me dice que se está portando mal, que no come, que no quiere que Marta la ayude
y yo le riño, pero poco porque bastante tiene ella
y me voy porque me tengo que ir, pero con miedo.

Temo cada vez que sea la última
y cuando me alejo a veces se me escapa una lagrimilla
porque mis ojos están intentando retener cada arruga de la piel de mi tía
para que nunca se me olvide todo lo que ella me ha enseñado y que hoy sólo transmite a través de los poros.
Por eso extiendo mi brazo para que me haga cosquillas
y ella lo hace con cuidado porque ha olvidado todo menos la delicadeza con la que siempre nos ha tratado.

Y llego a casa y al poco suena el teléfono
y es mi tía, pero llamaba a casa de mi hermana y se ha confundido
y ya que está, aprovecha para preguntar por mis padres y se tienen que poner
y ella les envía besos por el hilo telefónico
y mañana volverá a hacerlo, afortunadamente
o gracias al dios en el que ella cree y al que yo no entiendo
y del que pienso que no es todopoderoso por permitir que mi tía envejezca tan mal
y que la vida se porte así con quien sólo ha sabido dar bondad a lo largo de más de 90 años.

La tieta sigue sentada, sigue esperando y su mundo cada vez es más pequeño,
y el aire no se renueva porque no deja que abran las ventanas para que no entre corriente y la casa cada vez agobia más
y ella no sabe si estamos en verano o en invierno
pero a ella le da igual ya.

La tieta sólo se sienta y espera.

domingo, 29 de julio de 2018

Cuando fuimos furtivos

La mirada tenue cuando fuimos furtivos,
el sí en los ojos,
el temblor de mis manos probando tu tacto,
un porro a medias por cada incerteza,
soñarte en las rocas,
tu alma desnuda,
mi boca sedienta.

Las horas muertas,
tu blusa,
el mar revuelto en mis ojos,
tú despeinada,
los martes desiertos,
la playa vacía,
el rincón más oscuro,
la nostalgia,
un whisky con cola,
morderte los labios,
lágrimas de cocodrilo
y mentiras piadosas.

Nunca más tendremos veinte años.

domingo, 15 de julio de 2018

Cada lunes


A veces me cuesta encontrarme,
te busco entre el humo y las risas,
las luces de la ciudad me ciegan
y cada lunes es un volver a empezar.

Pero el mundo es un lugar mejor
si escucho aquella canción.
Más reconocible con el eco de tu voz,
notas de una revuelta infinita,
una lluvia que nunca para,
dos corazones empapados
y una charco de mentiras.

Y cada lunes es un volver a empezar.

A veces la noche,
a veces el ruido,
a veces los coches,
a veces el neón,
a veces las calles,
a veces en cuevas,
a veces corriendo,
a veces saltando,
a veces riendo,
a veces bailando,
a veces llorando,
a veces el vicio,
nunca contigo.

Y cada lunes es un volver a empezar.

miércoles, 2 de mayo de 2018

A voltes

A voltes somie que t'enamores de mi,
i no eres tu, sinò el millor
de cadascuna de les dones que he estimat.

A voltes somie
que l'amor irromp,
jove i violent
colpeja les portes i fa tremolar les parets,
ens fa dubtar.

A voltes somie que m'arrapes l'esquena,
que et mosegue l'orella,
que follem al despertar.

A voltes somie que ens rebel.lem,
que neguem el present,
que tornem a començar,
que vens i em rescates,
que t'oblides d'ell.

A voltes somie.

lunes, 16 de abril de 2018

Ara

Ara que li cante a la desesperança,
ara que se'm seca la gola,
ara que les nits se'm fan llargues
i els matins eterns,
ara que no menje de les teues mans
ni em reflexe en els teus ulls,
ara que la llum és una utopia.

Ara que bevem durant hores
i xarrem i xarrem
però no ens mirem als ulls,
ara que el fum ompli l'espai on no estàs,
ara que cante i les mans em tremolen
i se'm trenca la veu quan em vens a la ment
perquè estàs en totes les lletres,
en tots els versos,
en tots els carrers, en tots els racons,
en els bancs del parc,
en els ulls de les altres,
en el cel del meu barri
i en el fang del meu odi.

martes, 5 de septiembre de 2017

Hoy he vuelto a dudar

He pensado en ti al pasar por el banco del parque
en que me hice mayor esperándote.
Hacía mucho que no te añoraba y hoy me he puesto a dudar,
hoy he vuelto a dudar.

Siempre tuve claro lo que no quería
y hoy me he puesto a dudar,
será la edad.

A veces,
sólo a veces...
a veces quisiera llamarte otra vez,
llamarte y poder preguntarte "qué tal,
cómo estás, ¿sabes? Te echo de menos...
¿Tienes libre la tarde? Te invito a un café"

Y he bajado al bar.
Me gusta mi barrio, aunque ya nunca vengas,
aunque ya nunca estés.

Me he vuelto a acordar al pedir un café
de la forma en que tú me solías besar
y me he puesto a dudar,
hoy he vuelto a dudar.

Y he echado el azúcar en círculo
poquito a poquito para verlo hundirse dentro del 'cortao'
como hacías tú.

Y hoy he vuelto a dudar,
será la edad.

jueves, 20 de julio de 2017

La mirada incierta

La mirada incierta,
los litros derramados,
la ceniza,
los acordes discordantes,
las ojeras perennes,
los porros a medias,
las sábanas impregnadas,
tus piernas temblando,
un hielo recorriendo mi espalda,
las dudas,
la magia perdida,
los polvos pendientes,
cafés con bailey's,
el rincón más oscuro,
el miedo,
mordisquear otros cuellos,
no sentir nada
la tenue verdad de ser y estar,
de ser
sin ti
de estar
como quien no.

Comprobar impotente
                                                                                                                   que
el tiempo avanza sin preguntar.

Sin saber por qué
la noche me sorprende
sudando por ti
vuelvo a sentir tu amor doliéndome
tu gemido al oído
tu
puta
indiferencia
yéndose
otra vez
sin dar la cara.

viernes, 12 de mayo de 2017

La ciudad

La ciudad pasea al perro en chándal, 
sin reflexión ni arrepentimiento
cotidianamente hiriendo
con su indiferencia
las esperanzas de quien no tiene mañana.

Yo invento símbolos, 
inconscientemente,
 
en un acto reflejo,
para mitigar el hastío
que produce en mi mirada
tu desprecio.
Duele el vacío, 
larga es la espera y profunda la desazón.

Mientras suene la música
seguiré bailando con la boca perdida
y la mirada seca
 
tratando de sumergir en efectos secundarios
el recuerdo de tus besos,
tus besos clavándose en mi pupila dilatada.

martes, 24 de enero de 2017

Mi reflejo en tus ojos

Mi reflejo en tus ojos,
las manos trémulas,
volver a nacer,
reaprender a disfrutar.

Cuesta respirar.
Me muerdes,
te toco,
me tocas,
el vértigo, la humedad.
Irrefrenable.
Cuesta respirar.

Los pactos, la complicidad,
el miedo,
las manos trémulas,
cuesta respirar.

Retomar el poema,
bailar,
escribir en tu piel versos salvajes,
a veces tiernos,
hasta que se convierten en impulso.
Irrefrenable.
Cuesta respirar.

Mañana no existe si te oigo gemir.

domingo, 21 de agosto de 2016

Domingo gris

La ciudad se despereza mientras recorro
sus venas abiertas,
va volviendo a la vida sin hacer mucho ruido,
los viejos pasean y se sientan en los bancos,
las palomas revolotean a su alrededor,
un cielo gris esconde su tesoro
y mis pasos pesados sostienen el ritmo,
tu ritmo.

A lo lejos se intuye el rumor de tu risa
y es lo mejor que te puedes llevar a la boca
esta mañana de domingo.
No hay tubos con hielos
ni miel en los labios,
no hay gritos pre-púbers
ni guiris borrachas,
ni gente que traiga el cielo en bolsitas.

Ya nunca desayuno mirando tus ojos
y no nos maldice la vecina del quinto.
Mi piso despierta soñando tus besos,
descorre las cortinas y nunca te encuentra
y la desesperanza tiñe de gris este domingo
que empieza en mi baño.

martes, 29 de diciembre de 2015

Diciembre febril

La palabra diciembre
se me atraganta en el nudo que tengo,
donde mi voz se conecta con la pasión.

No sé si son los mocos sólo
o la forma de vivir.
Quizás se me fue la mano
con la marcha
que mi creatividad exigía.

Nombrar el último mes de cada año
me trae demasiados sabores,
todos amargos y antinaturales.

Será que mi olfato se había agudizado demasiado,
que metía mucho artificio en el fuego
de mis venas.

Mi sangre cociéndose en excesos.

Decir diciembre me trae a los labios
besos envenenados,
picaduras hacia dentro.

Cobarde, idealista o noble.

Sus ojos pedían que le mordiera la boca
mientras sus huesos exigían frenada en seco.

Los caballeros hacemos pactos
sin manos,
mirándonos a la cara,
y ella lo sabe.
Ese último impulso que frenó mi psique
fue el penúltimo acto de amor que le regalé.

Y al final, el mundo no se acabó.

Pero el equilibrio sí era imposible,
ella me lo enseñó.

No pienso seguir escudándome
en cada ojos en que busco su mirada.
Tu mirada.

Laura...
jodido nombre.

Cuando la vi llegar pensaba que era otro plantón,
a esa edad fui un especialista en esperar a chicas.

Ella también se retrasó.
A mis 27 sigo esperando un autobús que nunca llega.

Pero aquel día la vi de lejos,
era una hora tarde y mis nervios afloraban.
Tomé aire y decidí abrir un poco más el margen.

Entonces Laura se acercó a ese balcón.
No fue lo único capulesco en
aquella relación.
El veneno aún recorre mi piel y
todavía me despierto temblando algunas noches
desde que no me escuchas,
desde que no haces como si duermes para que yo sí pueda hacerlo.

Este es el mes de las cartas sin remite,
pero la magia que vino del sur de mi periferia
se terminó.

Se nos secó el polvo de Hadas, Annie.

Y mi hígado se fue encharcando noche a noche.
Por eso, hoy, diciembre ata en mi campanilla
un nudo que solamente tus besos sabían
disolver.

Entonces navegaba a la deriva,
¿recuerdas Laura?
El mundo fue nuestro.

Hoy envío mensajes en las botellas que no rompo.
La mujer que me entendía sin tener que explicarme
ya no es capaz de descodificar mi S.O.S.

Prefiero pensar eso,
nunca me gustó cuando fuiste cobarde, aunque sobraran motivos.

Así que si lo recibes
brinda por un año mejor para mí.

Yo siempre lo hago por ti,
por los viajes pendientes,
por la vida que ha perdido su dulzura
y por la lluvia que se fue y de la que ya no sé nada.

lunes, 22 de junio de 2015

Fue de noche

Fue de noche, eso seguro
ibas radiante
el rincón más oscuro de la ciudad nos acogía.

Fue de noche porque hacía tiempo que no nos veíamos de día.
Tu belleza me cegaba
ejercías, casi sin darte cuenta, ese poder de atracción
que siempre tuviste sobre mí.

El desgarro de tu blusa inició la acción
tus labios, carnosos, me buscaban
tus ojos me pedían que te llevara a
ese lugar al que sólo mi sexo sabía transportarte.
Mi boca se deslizaba de tu lóbulo a tu cuello
y mis dedos emprendían el camino que les llevaba a
su escondite favorito.

El pasillo ya quedaba atrás,
la habitación era nuestro patio de juegos
una pasión repentina te hacía empujarme contra
la puerta del armario.
Yo te quitaba el sostén con dos dedos
y mis ojos, bizcos, se perdían en
 tus pechos que mi boca mordía.

La ropa molestaba,
el aire entraba por la ventana intentando,
en vano,
refrescar el caldeado ambiente.
Tus besos bajaban
poco a poco
hasta encontrar el camino que marcaba mi ombligo.
Mis dedos regresaban a la cueva
y desde ahí te hacían volar.
Tus gemidos en mi oído me hacían
enloquecer
y el deseo de galoparte era ya irrefrenable.

Entonces, el vaivén.
Entonces, más placer.
Entonces, derretidos, sentíamos que
este
era el lugar del que nunca querríamos irnos.

viernes, 12 de junio de 2015

Me duele

Me duele.
Me duelen los ojos de llorarte,
me duele la retina de añorarte,
de buscarte en mis entrañas.

Me duelen los sentidos de buscar tu perfume,
tu sabor, tu piel, tus gemidos y el espejo de tus ojos.

Me duele la cabeza de lo de anoche,
me duele el hígado desde tu ausencia.

Afónico de gritar tu nombre
y no hallar más que silencio,
distancia y frío.

Me duelen las noches de rabia,
las mañanas de melancolía y las tardes inútiles.

Me duele, también, culparte de mis males.
Me duele la mirada perdida,
el tiempo en un rincón,
el piso vacío, el fondo del pasillo.

Me duele esa canción de recordarme a ti.
Me duele la inmovilidad sentimental,
la parálisis,
agua pasada, agua estancada, agua de lluvia.

Me duele que se seque mi tinta,
que se ahogue mi luz.

Me duele,
me dueles.

domingo, 10 de mayo de 2015

Esta mañana de domingo

Me sobra cama esta mañana de domingo
me sobra el sol por la ventana
me sobran remordimientos
me sobra en la boca el sabor a whisky red bull
que me trae cada respiración.

Me faltas tú.

La vuelta a casa es demasiado larga
demasiado cuesta arriba
demasiado de día
y demasiado ruidosa.

Demasiado sin ti.

Anoche te busqué en otras miradas
en muchas copas
en alguna que otra boca
y en un sucio burdel.

Hoy rehúyo tu recuerdo
corro sin sentido
me pierdo en la ciudad
y golpeo con mis puños el silencio inevitable.

Es frío, es duro y de metal.
El dolor se solidifica
el orgullo se evapora
y mi amor se desangra esta mañana de domingo.

lunes, 20 de abril de 2015

La segunda vez

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera no dudé
mis manos fueron firmes
y mis palabras certeras.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera fue una noche clara
íbamos borrachos y sonaban los piratas
me dijiste: "vamos a tu casa" y volví a palpar un amanecer.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera gané
porque ya estaba harto de perder y de perderte
de rendirme y de intentar, en vano, olvidar tus ojos,
tu sonrisa, el lenguaje que tu piel guardaba para mis dedos.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera lo hice a pesar de haber jurado mil veces no volver a hacerlo
pero que le den por culo a las promesas cobardes
que se joda el miedo
y que se vayan bien lejos las miserables dudas.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera elegí vivir
mis ojos fueron tuyos
y tus manos fueron refugio para mis anhelos,
mi necesidad y mi deseo.