sábado, 22 de diciembre de 2018

Tu luz

Tu luz,
tu trémula, tintineante e inmarcesible luz.
Mis tinieblas,
mis sempiternas, nocturnas y estáticas tinieblas.

Tu risa,
la magia,
el calor.
Mis ojeras,
tu esperanza,
mi amor desangrándose en el baño.

Las curvas,
tu insultante juventud,
el eco de tus gemidos.
Mis manos,
tu cueva,
el placer derramado,
la eterna llama de los años eléctricos.

Y tu luz,
trémula, tintineante e inmarcesible.
Tu luz deslumbrando mis tinieblas.
Tu luz.

domingo, 21 de octubre de 2018

Dime

Dime que tú también lo sentiste,
dime que tu piel se erizó,
que tu mundo se paró para juntarse con el mío.

Dime que mis ojos fueron el abismo,
que tus manos temblaron con mi tacto,
que tus labios me llamaban.

Que la música paró,
que tu miedo se esfumó,
que se fueron para siempre las dudas infinitas.

Dime, no sé, que me extrañas,
que me amas,
que aún sueñas con mis noches,
que maldices las mañanas,
que enloqueces cuando sabes que en mi casa ya no hay sitio,
que en tu cama ya no hay sitio,
que mentimos a diario,
que te busco en otros cuerpos,
que te muerdes, que me arañas,
que me llamas y no estoy.

Dime que tú también lo sientes.

jueves, 4 de octubre de 2018

Ojalá un otoño eterno

Ojalá un otoño eterno,
un cine que no cierre,
una brecha que no se abra,
tu voz tras el telefonillo,
tu jersey en mi pomo,
las ascuas.

Que las hojas caducas se eternicen,
que las heridas cicatricen,
retener tus caricias curativas,
tu risa sanadora,
tu escucha que restaura,
tus gemidos en mi cuarto erizándome la nuca.

Que tu copa no se rompa,
que tus besos se me peguen,
que el polvo no se haga ceniza
ni el humo niebla.
Quédate esta noche en mi piso
que el camino es oscuro,
que mañana aun no existe.

Quédate esta noche en mi otoño.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Tieta

La tieta se sienta en el sofá del comedor
los pies en alto, tapada aunque sea el mes de agosto
la tele pega gritos y la tía mira pero no mira
oye pero no oye
está pero no está.

Se ha levantado a las 10, ha desayunado a regañadientes
y, también a regañadientes, Marta la ha aseado.
La tieta se sienta y espera.
Quizás tenga suerte y alguien venga a visitarle.
Mientras tanto espera.

Mati se va al Corte Inglés a media mañana y Carmen se queda con Marta.
La tele sigue gritando, el reloj avanza lentamente, la tieta pega una cabezadita con la boca abierta y le cae levemente la baba...

Se despierta aturdida
no sabe dónde está, ni por qué está tan sola
gira la cabeza de un lado al otro de la sala
pero sus ojos cansados no encuentran a nadie
así que la tía se vuelve a dormir.

Mati llega cerca de la hora de comer
la tía Carmen le pregunta que si ha visto a su hermano
la tía Mati no entiende que Carmen sólo está desorientada
entonces le grita
y la tía, como tampoco entiende nada, le hace burla
y Mati llora y piensa que por qué le tiene que pasar esto a ella.

La tía Carmen come triturado porque si no se le cae todo
y no quiere más
ni quiere beber agua.

Después de comer vuelve al sofá,
se acuerda entonces de otros tiempos
otro días en que la casa se llenaba de gente
y la iaia Matilde hacía canelones
o carne empanada
y todos éramos felices.

Y la tarde que parece que no pasa
y yo que paso por ahí y llamo al timbre
y subo y me siento al lado de la tía Carmen.
Y ella me confunde con mi padre
o con mi primo, pero yo sé que es sólo un lío de nombres
porque nos miramos a los ojos y yo siento que la vida nos ha dado otra oportunidad
que mientras la tía esté aquí aunque no quiera estar pues al menos que esté con nosotros.

Y hablamos, pero nos cuesta entendernos.
La tía Mati se pone nerviosa porque la tía Carmen se hace líos
y me dice que se está portando mal, que no come, que no quiere que Marta la ayude
y yo le riño, pero poco porque bastante tiene ella
y me voy porque me tengo que ir, pero con miedo.

Temo cada vez que sea la última
y cuando me alejo a veces se me escapa una lagrimilla
porque mis ojos están intentando retener cada arruga de la piel de mi tía
para que nunca se me olvide todo lo que ella me ha enseñado y que hoy sólo transmite a través de los poros.
Por eso extiendo mi brazo para que me haga cosquillas
y ella lo hace con cuidado porque ha olvidado todo menos la delicadeza con la que siempre nos ha tratado.

Y llego a casa y al poco suena el teléfono
y es mi tía, pero llamaba a casa de mi hermana y se ha confundido
y ya que está, aprovecha para preguntar por mis padres y se tienen que poner
y ella les envía besos por el hilo telefónico
y mañana volverá a hacerlo, afortunadamente
o gracias al dios en el que ella cree y al que yo no entiendo
y del que pienso que no es todopoderoso por permitir que mi tía envejezca tan mal
y que la vida se porte así con quien sólo ha sabido dar bondad a lo largo de más de 90 años.

La tieta sigue sentada, sigue esperando y su mundo cada vez es más pequeño,
y el aire no se renueva porque no deja que abran las ventanas para que no entre corriente y la casa cada vez agobia más
y ella no sabe si estamos en verano o en invierno
pero a ella le da igual ya.

La tieta sólo se sienta y espera.

domingo, 29 de julio de 2018

Cuando fuimos furtivos

La mirada tenue cuando fuimos furtivos,
el sí en los ojos,
el temblor de mis manos probando tu tacto,
un porro a medias por cada incerteza,
soñarte en las rocas,
tu alma desnuda,
mi boca sedienta.

Las horas muertas,
tu blusa,
el mar revuelto en mis ojos,
tú despeinada,
los martes desiertos,
la playa vacía,
el rincón más oscuro,
la nostalgia,
un whisky con cola,
morderte los labios,
lágrimas de cocodrilo
y mentiras piadosas.

Nunca más tendremos veinte años.

domingo, 15 de julio de 2018

Cada lunes


A veces me cuesta encontrarme,
te busco entre el humo y las risas,
las luces de la ciudad me ciegan
y cada lunes es un volver a empezar.

Pero el mundo es un lugar mejor
si escucho aquella canción.
Más reconocible con el eco de tu voz,
notas de una revuelta infinita,
una lluvia que nunca para,
dos corazones empapados
y una charco de mentiras.

Y cada lunes es un volver a empezar.

A veces la noche,
a veces el ruido,
a veces los coches,
a veces el neón,
a veces las calles,
a veces en cuevas,
a veces corriendo,
a veces saltando,
a veces riendo,
a veces bailando,
a veces llorando,
a veces el vicio,
nunca contigo.

Y cada lunes es un volver a empezar.

miércoles, 2 de mayo de 2018

A voltes

A voltes somie que t'enamores de mi,
i no eres tu, sinò el millor
de cadascuna de les dones que he estimat.

A voltes somie
que l'amor irromp,
jove i violent
colpeja les portes i fa tremolar les parets,
ens fa dubtar.

A voltes somie que m'arrapes l'esquena,
que et mosegue l'orella,
que follem al despertar.

A voltes somie que ens rebel.lem,
que neguem el present,
que tornem a començar,
que vens i em rescates,
que t'oblides d'ell.

A voltes somie.

lunes, 16 de abril de 2018

Ara

Ara que li cante a la desesperança,
ara que se'm seca la gola,
ara que les nits se'm fan llargues
i els matins eterns,
ara que no menje de les teues mans
ni em reflexe en els teus ulls,
ara que la llum és una utopia.

Ara que bevem durant hores
i xarrem i xarrem
però no ens mirem als ulls,
ara que el fum ompli l'espai on no estàs,
ara que cante i les mans em tremolen
i se'm trenca la veu quan em vens a la ment
perquè estàs en totes les lletres,
en tots els versos,
en tots els carrers, en tots els racons,
en els bancs del parc,
en els ulls de les altres,
en el cel del meu barri
i en el fang del meu odi.