Dime que tú también lo sentiste,
dime que tu piel se erizó,
que tu mundo se paró para juntarse con el mío.
Dime que mis ojos fueron el abismo,
que tus manos temblaron con mi tacto,
que tus labios me llamaban.
Que la música paró,
que tu miedo se esfumó,
que se fueron para siempre las dudas infinitas.
Dime, no sé, que me extrañas,
que me amas,
que aún sueñas con mis noches,
que maldices las mañanas,
que enloqueces cuando sabes que en mi casa ya no hay sitio,
que en tu cama ya no hay sitio,
que mentimos a diario,
que te busco en otros cuerpos,
que te muerdes, que me arañas,
que me llamas y no estoy.
Dime que tú también lo sientes.
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domingo, 21 de octubre de 2018
jueves, 4 de octubre de 2018
Ojalá un otoño eterno
Ojalá un otoño eterno,
un cine que no cierre,
una brecha que no se abra,
tu voz tras el telefonillo,
tu jersey en mi pomo,
las ascuas.
Que las hojas caducas se eternicen,
que las heridas cicatricen,
retener tus caricias curativas,
tu risa sanadora,
tu escucha que restaura,
tus gemidos en mi cuarto erizándome la nuca.
Que tu copa no se rompa,
que tus besos se me peguen,
que el polvo no se haga ceniza
ni el humo niebla.
Quédate esta noche en mi piso
que el camino es oscuro,
que mañana aun no existe.
Quédate esta noche en mi otoño.
un cine que no cierre,
una brecha que no se abra,
tu voz tras el telefonillo,
tu jersey en mi pomo,
las ascuas.
Que las hojas caducas se eternicen,
que las heridas cicatricen,
retener tus caricias curativas,
tu risa sanadora,
tu escucha que restaura,
tus gemidos en mi cuarto erizándome la nuca.
Que tu copa no se rompa,
que tus besos se me peguen,
que el polvo no se haga ceniza
ni el humo niebla.
Quédate esta noche en mi piso
que el camino es oscuro,
que mañana aun no existe.
Quédate esta noche en mi otoño.
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