Maldita la distancia que separa mi cuerpo de tu alma,
maldita la calma que duerme conmigo
desde que no lo haces tú.
Bendita la locura que me lleva a su regazo,
que me arropa, que me canta y que me quema.
Caminaré por el alambre hasta que se me acabe el dinero o cierren los
bares.
Me olvidaré de ti por unas horas pero al volver a casa,
inevitablemente,
buscaré tu cuerpo
entre las sábanas y lloraré hasta desecarme,
buscaré tu cuerpo
en mis recuerdos y me tocaré hasta desecarme.
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