Bendito
sea el dolor...
de
saber que esos labios no los vuelvo a morder
que
en tus ojos no me veré reflejado
que
el cielo de tus pechos ya nunca lo voy a alcanzar
que
no se nos hará de día en aquella habitación
hablando
en susurros
soñando
a gritos
con
tu cabeza en mi pecho
acompasando
tus carcajadas y mis latidos
de
conocer la miel de la derrota
de
recorrer con mis dedos la piel del fracaso
de
recoger mi alma con cuidado
cada
vez que se me cae al suelo
porque
pienso en lo lejos que estás
Bendito
sea el dolor que me acompaña
en
esta noche tan oscura
en
esta cama tan fría
en esta ausencia tan larga.
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