Cuando mi alma se inunde
y mis sentimientos empiecen a sobrepasar los límites de
mi cuerpo
cuando aprenda a no saber gestionar esto con mi cabeza
y desaprenda a intentar parar lo irrefrenable
cuando todo lo que pienso dentro de mí suela convertirse
en palabra
cuando el verbo sangre tan rojo como la boca que lo
expulsa
cuando deje de intentar descifrar tus silencios
cuando deje de observarte desde lejos aunque estés a
metro y medio de mi piel
cuando besarte, acariciarte, lamerte, rozarte, frotarte y
penetrarte
dejen de ser mi anhelo inalcanzable
entonces me atreveré a mirarte a los ojos
y juntos
seremos el poema que nunca escribí
la blusa que nunca te arranqué a bocados
y el vino que nunca bebiste de mis labios
y al final, el verso dictará el trazo
que mi dedo, sonriente, dibujará en tu espalda cada
despertar.
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