Él
tenía destrozado el
corazón tras muchos golpes
y una larga travesía por
un desierto
lleno de alcohol y de amargura
Ella
en cambio
tenía el suyo aún por
estrenar
y su cara irradiaba una luz
que deslumbraba los claros
ojos de él
Ella
necesitaba unas manos tan
fuertes como las de él
que fueran capaces de, sin
apretar, sujetar todo el impulso
de su juventud
Y él
necesitaba un soplo de
aire fresco
que irrumpiera
violentamente en su alma.
Que la llenara de vida,
que esperaba escondida
entre sus sombras.
Que la llenara de
esperanza,
que esperaba escondida
entre sus miedos.
Que la llenara de ilusión,
que esperaba despeinada a que él la besara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario