miércoles, 13 de mayo de 2015

Quimet (segundo fragmento)

Esta noche hace demasiado calor para ser mediados de octubre y Margalida, que acaba de cenar, está fregando los pocos platos que usa a lo largo del día una persona que vive sola. En cuanto acaba se seca las manos y se sienta en el sofá. Enciende un cigarrillo y empieza a pensar en lo larga y cuesta arriba que se le está haciendo la vida desde que la banda sonora de esta no se compone de las risas y ocurrencias de su hijo. Antes, era feliz. Su marido le pegaba, la vida era una perra con ella que trabajaba diez horas diarias limpiando portales. Pero era feliz. Tenía a su lado al niño de sus ojos. El verdadero amor de su vida, un halo de luz que iluminaba su angosto camino, una vara en la que apoyarse y lo único que le aferraba a la vida.


Ahora Quimet ya no está aquí, hace dos años que marchó huyendo de un infierno, en busca de su propia vía de escape. Nunca podrá perdonarse haberse marchado dejando sola con un monstruo a su madre. No había día en que no se arrepintiera de haberlo hecho. 

domingo, 10 de mayo de 2015

Esta mañana de domingo

Me sobra cama esta mañana de domingo
me sobra el sol por la ventana
me sobran remordimientos
me sobra en la boca el sabor a whisky red bull
que me trae cada respiración.

Me faltas tú.

La vuelta a casa es demasiado larga
demasiado cuesta arriba
demasiado de día
y demasiado ruidosa.

Demasiado sin ti.

Anoche te busqué en otras miradas
en muchas copas
en alguna que otra boca
y en un sucio burdel.

Hoy rehúyo tu recuerdo
corro sin sentido
me pierdo en la ciudad
y golpeo con mis puños el silencio inevitable.

Es frío, es duro y de metal.
El dolor se solidifica
el orgullo se evapora
y mi amor se desangra esta mañana de domingo.

jueves, 23 de abril de 2015

Quimet (primer fragmento)

Son las 6 de la mañana y el frío es casi insoportable en Irún. Queda media hora para acabar su turno en la gasolinera y Quimet se prepara un café para entrar en calor. El café de gasolinera tiene otro sabor, ni mejor ni peor, simplemente distinto. En su acelerada cabeza Quimet sueña con escapar de la rutina, traza planes imposibles, dibuja mundos mejores.

El mundo va mucho más despacio que su cabeza. Las ideas se amontonan y se pelean por salir de ella. La puerta es muy pequeña y están todas intentando escapar, por lo que hay un importante colapso en la mente de Quimet. El aire cada vez está más viciado y los pensamientos ya no caben. Tan rápido como unos nacen, otros mueren asfixiados. Quimet ha pensado muchas veces en volarse la tapa de los sesos y liberar todas esas ideas.

Despierta jodido, pasa la tarde y vuelve a la gasolinera. Horas muertas, esperando que pase algo. Alguna muchacha, cuyos ojos verdes le pidan a gritos que escapen juntos de allí. Pero nada, otra noche se sucede, otro café de gasolinera que ni siquiera se derrama, otra mañana durmiendo, y otra tarde de tedio en una rueda que en su aburrido girar sin sentido pero sí con dirección, avanzando uniformemente hacia la destrucción, no encuentra ninguna piedra que la descarrile.

lunes, 20 de abril de 2015

La segunda vez

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera no dudé
mis manos fueron firmes
y mis palabras certeras.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera fue una noche clara
íbamos borrachos y sonaban los piratas
me dijiste: "vamos a tu casa" y volví a palpar un amanecer.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera gané
porque ya estaba harto de perder y de perderte
de rendirme y de intentar, en vano, olvidar tus ojos,
tu sonrisa, el lenguaje que tu piel guardaba para mis dedos.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera lo hice a pesar de haber jurado mil veces no volver a hacerlo
pero que le den por culo a las promesas cobardes
que se joda el miedo
y que se vayan bien lejos las miserables dudas.

La segunda vez que me enamoré de ti por vez primera elegí vivir
mis ojos fueron tuyos
y tus manos fueron refugio para mis anhelos,
mi necesidad y mi deseo.

martes, 27 de enero de 2015

En mi piel

En mi piel llevo la marca eterna del fracaso
de sabernos inmóviles ante la noche y su oscuridad
de quedarnos sin ropa y sin palabras
indefensos ante la inmensidad.

Cansado
de que me mientas
que me mientas
y yo
que me mientas
no sé qué decir
y yo
que no sé qué decir...

Mejor déjalo correr
ven
o vete
lejos o a centímetros
da igual...

al menos podías disimular
decirme que sí
abrazarme por última vez
y yo no moriría de celos
de la noche que te lleva
estrella sin brillo.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Dir adéu abans d'obrir la boca

No crec que fora el fet que a les meues orelles els costara entendre, en part, el teu accent oriental, amb to greu, tan del Baix Llobregat. Ni que el meu apitxat de l'Horta t'espantara. Eixa escletxa no era tan ampla, eixe mur no era tan fort, eixa tanca no era tan alta. Haguèrem pogut amb allò.

Probablement tindria més culpa la diferència de ritmes. El partit exigia un playmaker més elèctric i el nostre equip el comandava el millor Nacho Rodilla fent tic tac i sostenint magistralment el tempo del joc. Tu portaves la pilota i jo vaig fer el bloqueig, però la continuació mai arribà. Pick and roll interruptus i una pèrduda que ens va costar una derrota.

Perdre sempre fot. No significava cap descens, ni amb la derrota cedíem cap territori. No deixàvem escapar cap conquesta perque el que ens va passar mai va existir. Una il·lusió. Un 'mamihlapinatapai' massa llarg i una troballa que no es pogué fer presencial, real, física.

Dir adéu abans d'obrir la boca deixa un regust agre, a ocasiò errada, a pas no donat, a covardia.

Ha passat un temps, han baixat les temperatures -i lo que te rondaré morena- i no seràs tu qui m'ajude a fer més suportables les nits gèlides de l'hivern que ve. Enyoraré, sense haver-los tastat, els teus petonarrus. Espere que les meues besaetes tinguen un efecte paregut en tu. Que, almenys, et treguen mig somriure i un bonic record vinga al teu cap quan escoltes el meu nom.

Carlos Tarque canta avui a la meua sala d'estar...

"Para empezar yo diré que es el final
no es un final feliz, tan sólo es un final
pero parece ser que ya no hay vuelta atrás"


... i només puc dir-te adéu.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Esclaus

La ciutat desperta quan encara és de nit.
classes subalternes condemnades a ixir
de casa abans que el sol,
llits desfets, desdejunis al bar.

Esclaus de la maneta del rellotge,
esclaus d'un demà que mai no acaba d'arribar.
Esclaus del temps que ens ha tocat viure,
desviure'ns
per un sou, una pensió o una prestació.
Les gotes de suor que em recorren el front
són per a vosaltres un camp de golf.

La precarietat del nostre present és
el mecanisme que ens mantindrà desllomant-nos
fins que la terra ens reclame:
camí dels 30 i encara no has cotitzat.

Arriba d'hora, fitxa i somriu
mentre aguantes les putades de l'encarregat.
Si hi ha sobrecàrrega de faena, ficaràs hores extres
sense esperar que te les paguen i,
clar,
"no te pots queixar, almenys tens treball".

La ciutat desperta quan encara és de nit,
agafa el metro i no es mira als ulls.
Si alcem el cap i mirem al nostre voltant
vorem que no estem soles.
Ixe que camina al teu costat és el teu company,
aquella que corre per a no perdre el bus
és la teua germana i està fotuda.

La ciutat desperta quan encara és de nit,
maleeix la seua sort i pensa que vindràn altres dies
i als seus carrers les treballadores s'uniran per dir prou.