jueves, 5 de diciembre de 2013

A duras penas

A duras penas aprendí a olvidarte
aunque estuvieses al otro lado de la mesa.

No hay rencor en estas letras,
simplemente hay dolor,
el dolor de saberme vencido en una guerra en la que nunca quise participar.

A la fuerza aprendí a caer de pie
y las manchas limpiaron mi alma.
Cervezas, música triste y en la retina tu sonrisa.

Demasiado pronto me acostumbré a escribirte a oscuras,
a buscarte a tientas
y a no encontrarte en mis mañanas.
Y en mi vaso las verdades sabían menos amargas
aunque en el fondo el sabor fue siempre lo de menos.

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