jueves, 21 de agosto de 2014

Un secreto

Os voy a contar un secreto: a veces envidio la cordura. La estabilidad, la rectitud, las rutinas adecuadas, las costumbres sanas... todo en orden. La ignorancia que te hace ser feliz, la inconsciencia que te hace inmune, insensible. La frialdad de tus actos. La banalidad en tus conversaciones, que te hace pasar por encima de cualquier asunto, sin mancharte con nada. Esa falsa sensación que tienes de neutralidad y objetividad, ese hablar desde un púlpito, desprendiendo superioridad en cada juicio de valor. Alinearte junto al poderoso, señalar al diferente y no darte ni cuenta. Hacerlo porque es lo normal, porque te enseñaron a actuar así y porque todo en tu vida es del color de la materia que se aloja en tu sistema nervioso central. Gris rata, gris sucio, gris decente, gris normal, gris cuerdo.

En esos momentos, miro a mi alrededor y vuelvo a sentirme afortunado. Agradezco mi sino, mi realidad, mi luz, mi cruz y mi enfermedad.

"Si un  día abriste los ojos nunca podrás cerrarlos" me repito, me levanto del fondo de la oscuridad y salgo al mundo a pelear por transformarlo. Mejorar no el mundo, sino la vida de las personas que comparten viaje conmigo.

"La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento y desnudo. Iba matando canallas con su cañón de futuro".


PD: Gracias a Asto Pituak y Silvio Rodríguez por cederme sus letras para esta entrada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario