sábado, 26 de octubre de 2013

Sofía

Cuando dices su nombre tu voz se endulza inevitablemente.
Sofía susurras marcando las sílabas
y entonces
como si de un conjuro se tratara
la habitación se llena de magia,
las risas invaden la estancia,
las emociones se disparan
y la intensidad se adueña de la situación.

Como esa canción que te arrastra a la locura
como Annie Hall en el sofá una tarde de otoño
como ver amanecer en un festival en la playa
como el cálido abrazo de esa persona que tanto echas de menos
como desayunar(te) frente al mar
como el olor a tierra mojada
como una mirada de complicidad
como un día nublado en Camden Town
como brillar con luz propia
como poder dormir tranquila porque un ejército de dinosaurios protege tus sueños.

Cuando dices su nombre quizás tu voz se quiebra y tu piel se eriza
Sofía retumba en tus oídos
y entonces
te das cuenta
de lo prendado que te has quedado de su luz
y la magia de su risa.

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